"-No temo morir.
-¿Como lo sabes? Nunca lo has hecho antes"
Capitulo 4. Mientras tanto.
Sonó la campanada de las doce y Pinkie Pie talló sus ojos intentando que no se cerraran. Lanzo un bostezo enorme y largo y miro a Apple Jack. Ésta le devolvió una mirada cansada y cetrina. También bostezo. Ambas vigilaban un enorme pastel de pan de vainilla y trigo con pasas que, metido en el horno, empezaba a tener un delicioso color dorado. "Un pedido extraño" había pensado Pinkie Pie, pero el cliente siempre tiene la razón y un pastelero no puede darse el lujo de decirle no a uno de sus mejores clientes. Éste en especial era uno de los favoritos de Pinkie. "Y también de Dashie" pensaba a menudo la pony rosa.
-¿Por que en todo Equestria tenias que ser tú?—Pregunto AJ de pronto, un poco estresada—¿Por que él te pidió un pastel a ti? Digo, ama los Pie de manzana, yo misma le puse uno en sus pesuñas el día de la gala. ¡¡Y lo adoró!! ¡¡¡Y vino por mas!!!
-Jeje ¿que quieres que diga AJ?—Respondió Pinkie. Aun con las horas de trabajo su voz chillona no perdía el tono burlón—él simplemente vino y me lo pidió. Ya van varias veces seguidas. Yo creo que los Pie son deliciosos, pero también creo que los pasteles son deliciosos. Y… no lo se, creo que le gustaron mas mis pasteles. Pero también creo que le gustan tus…
-¡¡Ratas!!—gruñó AJ interrumpiendo a su amiga— ¿Como pudo ser? Mis Pie… él los idolatraba.
-Jeje tal vez probó demasiados de tus Pie. Aunque deliciosos no son muy variados, querida.
Eso último lo dijo Cup Cake mientras entraba a la cocina y le pedía a Pinkie llevar a los gemelos a su habitación pretextando que le dolía el lomo. Mientras Pinkie, sonriente y contenta, llevaba a cabo el encargo de la señora Cake, ésta le dijo a AJ:
-Sabes que el chico azul ese no busca pasteles ¿verdad?
-¡¡¡Claro que no!!!—Respondió AJ un poco enojada. Luego respiro hondo y se relajo, no podía enojarse con Pinkie, Soarin había encargado esos pasteles sepa Celestia porque y no podía culpar a su amiga—Es solo que el ama… amaba los Pie, mis Pie de manzana. Yo lo se. ¡¡Nueces secas!! Lo vi casi matar a alguien por quedarse con mi ult… ¿que es tan gracioso?
Cup Cake sonrío al parar de reír.
-Oh querida, eso es exactamente lo que él quiere. Un pie. Pero no de los tuyos… tal vez esta interesado en… otro ingrediente—dijo apuntando hacia el techo con su pesuña.
AJ tardo un rato en asimilar eso. Lo pensó con detenimiento mientras escuchaba a Pinkie ir de un lado al otro de la habitación de los gemelos y luego le cayó el 20. Ahora si que era obvio.
-¡¡¡Oh santas manzanas y peras en almíbar!!!—Exclamo en un ataque de risa— ¿Es enserio? Digo… ¡¡él es un Wonderbolt!!
-Oh rayos niña—Dijo la señora Cake algo escandalizada—¿Significa eso que el pobre pony no pueda enamorarse?
-Celestia ¡¡¡esto es fenomenal!!! Y ¿Pinkie sabe que…?
-Jejeje querida, Pinkie apenas si lo noto. Soarin ha venido a comprar pasteles que no necesita y que jamás probará. Y seguirá haciéndolo hasta que tenga las bolas suficientes para decirle a Pinkie que la ama con todo su corazón.
AJ casi se desmaya de risa al escuchar eso. En parte por la palabrota que salio de la boca de la señora Cake, pues ella jamás la había escuchado referirse a los testículos como "bolas". Y en parte por lo ridícula que se sentía al haber pensado que a Soarin no le gustaban sus Pie de manzana.
-Como tú dijiste—Sentencio Cup Cake para dar por terminada la conversación, pues los cascos de Pinkie se escuchaban bajando las escaleras—a ese chico le encantan los Pie.
Dicho eso salio de la cocina al mismo tiempo que Pinkie entraba tarareando una de sus canciones inventadas, se despidió con un "buenas noches" y subió a su habitación. AJ, con el ánimo renovado, siguió asistiendo a Pinkie. Pinkie, en extremo cansada, agradeció a su amiga su nueva y mejorada disposición. Y así juntas hicieron el mas delicioso y curioso pastel que jamás ninguna había imaginado antes.
Fue allí cuando pasó.
Un fuerte impacto azotó la puerta de entrada de la pastelería. Esto solo estremeció a las amigas quienes aun así no dejaron de sonreír, pensaban que era algún potrillo queriendo gastar una bromilla. No. Fue el grito de Carrot Cake el que las asusto en serio. Al principio solo eran alaridos incongruentes, luego unas palabras tomaron forma entre la cacofonía y llegaron claras a oídos de ambas: "¡¡¡Auxilio!!! ¡¡¡Abran la puerta!!! ¡¡¡Van a matarme!!!" Pinkie no se movió, formo una espantosa mueca en forma de sonrisa en su rostro y pensó, mirando a Apple Jack: "¿morir? Jeje… ¿no habla en serio verdad?". AJ reacciono con más rapidez que su amiga rosada; ignorando la pregunta que obviamente no escucho, salio corriendo a la puerta, que se estremecía con violencia con los golpes que le daban desde afuera, para abrirla. Al hacerlo un bulto empapado en un viscoso liquido carmesí cayo en el suelo, al lado de AJ.
-Ah ¡¡santa Celestia!! ¡¡¡La puerta!!!—Grito el bulto agitándose en el suelo y dando patadas a la puerta tratando de cerrarla—¡¡¡Cierren!!! ¡¡¡No dejen que entren!!! ¡¡¡Son asesinos!!!
Pinkie miro al bulto y se quedo helada. "Eso… eso… ¿sangre?" pensó, la sangre la ponía muy nerviosa. AJ a su vez miró a través del umbral de la puerta de entrada al Sugar Cube Corner, hacia las no tan bien alumbradas callecillas de Ponyville. Había un par de ponies allí, caminando lentamente. Sus ojos brillaban con un resplandor rojo que nada tenia que ver con la luz de la luna llena. Apple Jack sintió un escalofrío al verles, como si supiera en sus entrañas que había algo malo en ellos, algo terriblemente malo. Y lo confirmo cuando la luz de unas farolas cercanas los baño.
-No… no es posible—Dijo, quedándose sin aliento.
Los ponies que estaba mirando estaban heridos de formas horribles. Uno de ellos, a quien ella conocía como Thunderlane, un Pegaso, estaba salpicado de barro y lleno de golpes punzantes. Sobre su espalda dos costras con sangre a medio coagular coronaban los muñones de lo que antes habían sido sus alas. La otra era una pony terrestre llamada Daisy a quien un tubo o palo muy pesado le había hecho un grotesco cráter en la frente. También le faltaba la mitad del pecho y costillas, podía ver su corazón, inmóvil en medio de su caja torácica, chorreando sangre al suelo formando un riachuelo rojo detrás de ella.
Ambos le devolvían la mirada. Una mirada muerta pero llena de un impulso siniestro que AJ no pudo explicar… ni soportar pues habiendo visto eso cerró la puerta de un golpazo y puso todos los cerrojos.
-¡¡¡Apple Jack!!!—Grito el bulto. AJ reconoció en él la voz de Carrot Cake—Ayúdame por favor… creo que me mordieron.
-Por todos los diablos—Exclamo Apple Jack pegando su lomo a la puerta en un repentino ataque de miedo, había olvidado por completo el bulto—Se… ¿señor Cake?—pregunto dudando que aquel bulto fuera de verdad Carrot Cake— ¿Como?… ¿usted?... ¿Cuando?… ¿que diablos le paso?
-No… no lo se… por favor—Carrot Cake suplico al borde de un ataque de lagrimas—Tienes que ayudarme… duele… duele tanto…
El pastelero levanto la pata delantera derecha y se la mostró a AJ. Ésta ahogo un grito y una oleada de vomito con su casco al obstruir su propia boca. El acido estomacal escalaba por su traquea acariciando su garganta, empeñado en salir. Apple Jack se lo trago obligándolo a quedarse en su lugar; un sabor desabrido e intenso impregno su boca y quemo su carne… necesitaba agua, y mucha. Lo que estaba viendo no era normal "¿como pudo… lo que sea, haber hecho algo así?" pensó. La pata de Carrot era un hueso salpicado de sangre, con pedacitos de carne colgándole de los pocos ligamentos que quedaban, su pesuña estaba intacta lo que daba al cuadro un gran parecido con una manzana mordida hasta el corazón.
-¡¡¡Dios santo Carrot!!!—Grito de pronto la Señora Cake bajando las escaleras, sin enojo, mas bien con un dulce enfado, como bromeando—Si ese fuiste tú tendrás que hacer tiempo extra, y con extra sabes que me refiero a… oh… ¿que pasa?—Se detuvo en el ultimo escalón. El silencio envolvió la atmósfera como una manta— ¿Carrot? ¿Que… ha pasado?—Pregunto, su voz sonó quebrada, como si le costara un esfuerzo intenso poner una palabra después de otra—Oh Celestia… eso… ese… ¿eres tu Carrot?
Cup Cake miraba el bulto rojo, cuya capa liquida y viscosa caía al piso lentamente, como lava. Había algo familiar en él, lo admitía, pero no cabía en su mente la idea, el hecho de que su esposo, su fiel y buen esposo, estuviera allí, llorando de dolor y empapado en sangre, además de muy aterrorizado. No tenia sentido, no podía ser verdad. Pero luego ella lo miro a ojos, el color pistacho lo delato de inmediato, y supo que eso de verdad era su pareja.
Apple Jack miraba como ambos Cake no se quitaban la vista de encima, uno suplicando por ayuda y la otra deseando estar dormida y despertar lo antes posible. Pinkie no paresia mirar nada, estaba demasiado asustada como para decir o hacer algo. Por suerte un ruido los altero a todos, trayéndolos de nuevo a la realidad. El ruido resonó como un disparo dentro de un cuarto sin ventanas. Y de nuevo, y de nuevo. Desde afuera alguien apaleaba la puerta con la insistencia desesperada de un loco.
Apple Jack se alejo de la puerta lo mas que pudo, Carrot Cake hizo lo mismo, arrastrándose patéticamente por el suelo hasta llegar a los pies de su amada esposa, sin dejar de gritar improperios y advertencias de que, lo que había allí afuera no eran ponies, si no mountros asesinos.
-Dios… que esta pa…
-¡¡¡No hay tiempo señora Cake!!!—Exclamo AJ interrumpiendo a Cup Cake— ¡Llévese al señor Cake arriba y ayúdelo! Yo y Pinkie trataremos de evitar que… ellos entren.
Cup Cake se estremeció al oír a AJ dirigirse a ella de ese modo, por un momento la vio mas grande de lo que en verdad era. Asintió, no sabia que estaba pasando ni deseaba saberlo, solo quería ayudar a su esposo.
-Tranquilo querido—Dijo Cup Cake, susurrando al oído de Carrot mientras lo ayudaba a levantarse para subir las escaleras—Todo estará bien… yo te ayudare.
Carrot no dijo nada, solo lanzo un lastimero quejido y le dedico a su esposa una sonrisa no muy convincente mientras asentía con la cabeza.
-¡Y cierre la puerta con seguro señora Cake!—Grito AJ mientras trataba de atrancar la puerta usando una mesa de madera y algunas sillas—No abra si no somos yo o Pinkie… Ahora—Dijo dirigiéndose a su amiga—tenemos que poner esto bien o si no… ¿que? Oh ¡¡¡relámpagos!!!—Pinkie aun estaba en el mismo sitio desde que el señor Cake había entrado y parecía que no se iba a mover nunca—¡¡¡¡despierta maldita sea!!!! ¡¡¡PINKIE!!!
Los golpes crecían en intensidad y fuerza mientras AJ trataba de hacer que su amiga despertara de su trance. Miro hacia atrás y vio como la puerta, junto con las sillas y meza, cedían lentamente ante la brutal fuerza que venia desde afuera. Algunos pedazos de madera salían volando por los aires con cada golpe, formando huecos. Por esos huecos AJ pudo ver uno de esos ojos perversos que había visto antes.
-¡¡¡Maldición!!! ¡¡¡¡PINKIE!!!!—Grito con todas sus fuerzas directo en la cara de la pony rosa, pero no reaccionaba—Por favor Pinkie… ¡¡¡despierta!!!
Apple Jack iba a seguir gritando pero se detuvo. Un golpe certero hizo un tremendo agujero en la puerta. Era ahora o nunca.
-¡¡¡¡Despierta joder!!!!—Grito levantando a Pinkie del suelo para luego estamparla contra otra mesa llena de ingredientes para el pastel.
Todos los trastos y recipientes cayeron al suelo haciendo estrepitosos ruidos metálicos y plásticos, Pinkie grito de miedo y dolor mientras se alejaba de AJ, como temiendo que la lastimara mas.
-¿Apple Jack?—pregunto— ¿Por… por que…?
-Pinkie… Pinkie lo siento, pero no hay tiempo… por… ¡¡¡oh no!!!
El agujero de la puerta había crecido considerablemente. Por él, 5 ponies nuevos se apretujaron en un vano intento por entrar al mismo tiempo. AJ los miro y su corazón se detuvo. Todos esos Ponies debían de estar muertos, pero aun así se movían. Uno no tenía la mitad de la cara y otro tenía la mandíbula colgando de hebras de carne que le caían de la cara. Los otros tenían cientos de heridas parecidas a la del Señor Cake, esparcidas por sus cuerpos magullados y mugrientos. Y a uno le faltaban ambas orejas, parecía que… "Mordidas… ¡¡¡santos truenos y centellas!!! ¡¡¡Son mordidas!!!" pensó Apple Jack dándole la espala a los mounstros y mirando a Pinkie.
-No hay tiempo Pinkie—Dijo—Tenemos que subir. ¡¡¡O moriremos!!!
Pinkie solo dudo un rato. Apple Jack le tendió su casco ofreciéndole ayuda. Pinkie trago su saliva, miedo y nauseas y tomo el casco que su amiga le brindaba. Apenas lo tuvo bien sujeto AJ prácticamente la arrastro hacia las escaleras, de subida y hasta el cuarto de los Cake.
Mientras corría a AJ le asalto una horrenda idea, mas bien una palabra, pero que traía consigo un significado malévolo: Zombies. "pero solo son cuentos… solo cuentos" se repitió a si misma, pero no se lo creyó ni por un segundo.
De pronto, a solo un metro de llegar, un alarido macabro atravesó la puerta cerrada y les llego a ambas directo en la cara como el golpe de un boxeador. Ambas Ponies se echaron al suelo tapando sus orejas. Aun con eso el ruido no menguaba, de echo a AJ le parecía que, contrario a todo lo normal, parecía hacerse mas fuerte. De igual manera, adentro estaban los Cake y ellas no podían quedarse tiradas toda la noche. AJ se levanto primero, lentamente pues el grito podía sentirlo taladrando sus orejas, intentando llegar a su cerebro, como uno de esos escarabajos come carne. Pinkie también se levanto, solo que mas rápido, y corrió desesperada a la puerta para abrirla. Pinkie tal vez odiaba la sangre, pero odiaba mas que algo la lastimara y ese grito la estaba torturando de una manera diabólica.
Apple Jack se puso detrás de Pinkie y espero a que ésta abriera la puerta, mientras miro a las escaleras, vigilando que nadie… nada las siguiera.
-¡¡No puedo abrirla!!—Grito Pinkie pateando la puerta—¡¡¡Apple Jack!!! ¡¡¡Esta cerrada!!!
-¿Que?—pregunto AJ—¡¡¿¿Que dijiste??!!
Ambas se miraron. No podrían oírse la una a la otra mientras aquel grito impregnara el ambiente. Pinkie se tapo las orejas y le indico a AJ, por medio de señas, que pateara la puerta. Apple Jack asintió y se puso en posición, al igual que lo hacia con los árboles. Dio una patada y la puerta se estremeció, pero no se abrió. Dio otra patada y esta vez la puerta retrocedió un poco. Una patada más y la madera se pandeo a punto de romperse. Una cuarta patada hizo que el arco se rompiera, pero no cedió. La quinta patada mando astillas y aserrín por los aires mientras la puerta se abría con un silbido que nunca se escucho.
Ambas amigas entraron justo en el momento en el que el grito cesó.
Los gemelos lloraban a todo pulmón en su cuna. En la base Cup Cake sostenía a su esposo, cuyo cuerpo se había quedado inmóvil, sus patas descansaban en el suelo, inertes; su cabeza, echada hacia atrás, con su nuca descansado sobre una de las patas delanteras de Cup, parecía la de un títere a quien su titiritero había dejado de manipular; su pecho no subía, ni bajaba, ni se movía. Estaba muerto.
Cup Cake solo mantuvo la boca abierta, balbuceando, negándose a creer que había pasado lo que había pasado.
-No hay tiempo que perder Cup. Esta muerto, ya no puedes hacer nada por él—Dijo AJ, trataba de sonar comprensiva y amable, pero no podían negar que estaban quedándose sin tiempo—Por favor solo… tome a sus hijos y déjelo a él allí. Tenemos que irnos.
Cup miro a AJ, sus ojos denotaban una tremenda tristeza y un miedo colosal, pero estaban secos, ni una lágrima había brotado de ellos.
-AJ, por favor—dijo suavemente, como si Apple Jack fuera simplemente una adolescente muy enojada que no sabia que estaba pasando— no lo sabemos con certeza. No sabemos si…
-No hay tiempo—Dijo AJ lentamente y sin gritar, pero con una autoridad militar que dejo a Cup Cake helada—Hay algo allá afuera, algo terrible, y hará lo posible por entrar aquí. No estoy segura si quiero creer que son, pero si lo son, si en verdad existe algo como lo que son ellos, debemos irnos. ¡¡¡¡¡AHORA!!!!!
Cup miro los ojos verdes de AJ, había una fría determinación en ellos. Una fuerza que ella no podía ser capaz de enfrentar. Además… tenia razón: su esposo estaba muerto. Giro la cabeza y lo miro… y éste le devolvió la mirada.
Paso tan rápido que apenas si pudo verlo. Un destello rojo, una fuerza descomunal clavándola en el piso, un atroz hedor manando de una boca… y la boca cerrándose atrapando su piel, los dientes cortando su carne, su sangre escapándose de sus venas y arterias y un dolor de los mil demonios azorando su pecho. Carrot había regresado a la vida, con una mirada asesina en sus nuevos ojos rojos y un apetito demoniaco. Clavo sus dientes en su esposa una vez, y otra y otra más. Cup sentía, además del intenso dolor, como cada mordida que su esposo le daba le arrebataba una gran porción de sus ganas de vivir. Fue entonces cuando lloro. "Hasta que la muerte nos separe" fue su ultimo pensamiento cuando Carrot atravesó su caja torácica y le arranco el corazón de una mordida certera.
AJ y Pinkie Pie lo vieron todo. Ésta última estaba a punto de tener un paro cardiaco, pero soporto. Tenia que ser fuerte. Pues aun quedaba algo en esa habitación que salvar: los gemelos.
Ambos no habían parado de llorar ni por un segundo, AJ confiaba en que su padre estuviera muy ocupado comiéndose a su propia esposa como para advertir que se acercaba a los pequeños lentamente. Pinkie, detrás, no dejaba de vigilar a Carrot, quien tragaba los fluidos gástricos de Cup como si fueran una rica sopa de fideos. Ambas trataron de no pensar en eso, era asqueroso y horrible. Apple Jack se acercó lo mas que pudo a la cuna, donde ambos potrillos lloraban desesperados y muy asustados, y estiro su pata delantera derecha para tratar de alcanzarlos. Lo siguiente que supo fue que estaba volando en dirección contraria y que algo la golpeo en el estomago.
Carrot reacciono demasiado rápido. Se había puesto de pie y había golpeado a Apple Jack en el estomago mandándola a volar por toda la habitación hasta estrellarse con Pinkie, quien apenas si vio algo de lo que había sucedido.
-Ahh… ¿que paso?—Pregunto AJ, luego trato de levantarse pero su barriga se quejo con un dolor agudo que le dio nauseas—¡¡¡Celestia!!!—Grito—Como… eso fue…
-Ahhh… ¡cuidado AJ!—Dijo Pinkie—estas aplastándome. Apple Jack… levántate… ¿Apple Jack?
Pero la pony vaquera no respondió. Miraba a la cuna de los gemelos. Pinkie también miro. Iban a ser testigos de algo horrible y no podían hacer nada para evitarlo.
Carrot recorrió el cuarto con sus ojos rojos y su rostro cubierto de sangre y vísceras a medio comer. Miro a las amigas, tiradas en el piso, pero no le dio importancia, había algo mas allí, pequeño, pero igual le serviría para el mismo fin. Se acerco a ellos. Ambos hermanos estaban llorando, inconsolables, presas de un profundo sentimiento de miedo, tanto que los lastimaba. Carrot solo los miro un segundo, como evaluándolos, adivinando que sabor tendrían, y luego…los llantos cesaron.
Carrot Cake, convertido en aquella cosa muerta, en ese caníbal endemoniado, se comió a sus dos hijos. Mordió sus patitas cual si fueran solo barras de pan. Arranco sus pieles de sus cuerpecitos igual que lo haría un león con una gacela. Aplasto sus cráneos convirtiendo sus pequeños cerebros en una simple mancha en sus sabanas. Mordió y mastico y saboreo cada momento, cada engullida, cada pedazo de carne que se deslizaba por su garganta, cada gota de sangre y fluidos que lograba tragar. Cada parte de sus hijos, de sus bebes, acabo en su estomago… y ambas ponies soportaron verlo todo, no por morbo, sino por que eran incapaces de mover un solo músculo. Ni Apple Jack ni Pinkie tenían miedo, estaban enojadas, enfurecidas, llenas de rabia y desesperación, una ira descomunal crecía en su interior y era sofocada por el miedo. Ambas se sentían patéticas.
AJ miro a Carrot, o mas bien la mascara de Carrot, a su apariencia, puesta sobre un ser despreciable y mounstroso. Se dirigía a ella, caminando. No lento como había esperado, pero tampoco rápido, solo caminaba como normalmente lo hacia. AJ sabia que allí, dentro de ese cuerpo, ya no había alma alguna. Lo supo en cuanto vio sus ojos. Sus ojos… rojos como la sangre que lo cubría y que empezaba a secarse formando una película horrenda sobre todo su pelaje, y la línea verde que los surcaba de arriba abajo, eran la ventana a un vacío negro y mortal. Ese vacío paralizo a Apple Jack de miedo. Era como ver las puertas del averno abiertas ante ella.
Carrot se acercaba mas y mas. Las ansias de comer y matar aun no estaban satisfechas. Quería mas carne, mas vida, mas sangre. Se acercó, acortaba distancia rápidamente: 5 metros, 3 metros, 2 metros. Y AJ no se movía. "Los mato… se los comió" seguía pensando la pony mientras el señor Cake se le acercaba atravesando la habitación, abriendo la boca, preparado para dar el primer y mortal bocado.
Menos de un metro… y luego…
Apple Jack se sintió flotar y vio la habitación girar ante sus ojos. Luego el lejano pero inconfundible ruido de una ventana romperse. Luego una oleada de oscuridad acompañada por una caída al vacío. "¿Que esta pasando?" alcanzó a pensar antes de golpear contra algo duro y hueco.
-¡¡¡Ah demonios!!!—Grito al momento de impactar contra decenas de cajas vacías de madera—Santas manzanas… ¿que fue eso?—Miro a su alrededor y vio el callejón oscuro que discurría detrás del Sugar Cube Corner, a su lado estaba Pinkie, arriba la ventana del cuarto de los Cake hecha pedazos. Ahora ya lo entendía—Oh dios Pinkie… ¡¡¡salvaste nuestras vidas!!!
Se pare en sus cuatro patas y abrazo a su amiga intentando ignorar el tremendo dolor que azoraba sus músculos y huesos.
-No hay de que—Dijo Pinkie.
-Eres increíble, yo me quede congelada de miedo y tu… ¡oh no!
Apple Jack miro a su amiga rosa, su pelo esponjado se había marchado, ahora era lizo y le caía en cascada sobre su ojo derecho. El otro estaba rodeado por una cortada enorme que empezaba en su ceja, recorría su cara y terminaba debajo de la barbilla, donde empezaba su cuello. AJ pasó su pesuña por la herida tratando de quitarle algo de sangre pues ésta estaba entrando a su ojo.
-¡¡Estoy bien en serio!!—Grito Pinkie alejándose—Pero no la toques… duele.
-Oh dios cariño, debemos ir al hospital antes de que…
AJ no termino la frase, un pony zombie salio de una de las esquinas de la pastelería y las vio. Pinkie solo dijo: "Corre" y ambas salieron como balas hacia la oscuridad, dirigiéndose a ningún lado en particular, solo tenían una idea en la cabeza y era huir, huir a todo galope de esos horribles mounstros.
Ambas estaban hechas un remolino de sentimientos: Miedo, enojo, ansiedad, duda. Había pasado algo imposible, las dos lo sabían. Si, habían bromeado acerca de Ponies levantándose de las tumbas para comer sesos. Pero la realidad, la realidad que enfrentaban, era más aterradora y siniestra. Y aunque las dos vieron lo que hizo Carrot, ninguna lo comento. Iban a guardarlo en esa parte profunda de sus mentes donde iba todo lo que no les servia para nada. ¿Había pasado? Desgraciadamente si. ¿Pudieron hacer algo para evitarlo? Desgraciadamente no. ¿Sucedería algo así de nuevo…?
Tragaron saliva, no se atrevían a responder esa pregunta. Aunque sabían muy bien la respuesta.
Así corrieron un par de minutos hasta que vieron ante si el edificio del hospital. Parecía mentira que allí estuviera todo en orden. No se veía ni oía nada en los alrededores. La noche estaba bien iluminada por la luna llena y era posible ver si había por allí alguien, o algo, inusual. AJ y Pinkie vieron una mancha negra trotando hacia la entrada del edificio. Al principio pensaron que podría ser uno de esos mounstros, pero al ver mejor se dieron cuenta de que eran dos pegasos, aunque solo podían distinguir tres alas. Entonces, cuando se acercaron mas, las vieron con total claridad: Eran Fluttershy y Rainbow Dash, ésta última con una gigantesca mancha de sangre en el lomo, donde debería de haber estado su ala derecha.
-No Celestia—Dijo AJ en voz alta cargada de tristeza y aprensión—Ella no.
Pinkie no dijo nada, solo gruño y apretó el paso. "esta será una noche muy larga" Pensó.
Continuara.




















No ¬¬